domingo, 6 de mayo de 2012

Cuatro damas


Hoy han pasado por mi puerta, iban cogidas de la mano y cuando me han mirado, lo han hecho con ternura porque ellas mejor que nadie, saben de mi dolor, saben lo que es querer salir corriendo a buscarte, saben lo que es desear, necesitar y no encontrarte.

Me han abrazado y no me han dejado en todo el día, fría compañía como la suya, que me recordaba mi carencia y cuando a llegado la noche, han querido hacer una fiesta, les he rogado y suplicado que no lo hicieran, pues querían llamar a sus dos compañeras, las cuatro damas bailando en mi alma: Añoranza, Soledad, Tristeza y Melancolía.

Mi Añoranza por otros domingos vividos.

La Soledad de mis abrazos sin los tuyos.

Tristeza por no contemplar tu sonrisa en este día.

Y la Melancolía infinita de mi corazón.

Cantaban tu nombre en mis oídos, mientras revoloteaban dando vueltas a mi alrededor, y solo cuando han visto mis lágrimas me han dejado oir tu voz, ha sido solo un minuto:

Te quiero mucho, mi amor.

Minuto de gloria y alegría, que a las cuatro esfumó.

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