viernes, 5 de noviembre de 2010

Carta de Diderot a Sophie Volland

El resto de la noche se pasó bromeando acerca de mi paradoja... y yo decía : Los que en esta vida se han amado y se hacen enterrar en la misma sepultura, no son tan cándidos como se cree. Puede ser que sus cenizas se mezclen y se confundan, ¡quién sabe!...(...) ¡Ah, Sofia! Aún tendría yo la esperanza de tocaros , de sentiros, de amaros, de buscaros, de que nos uniéramos y nos confundiéramos después de esta existencia, de esta forma de la vida, si hubiera para nuestros principios una ley de afinidad; si nos estuviera reservada la suerte de formar un ser común , siendo ambos los componentes de un todo por los siglos de los siglos, si las moléculas disueltas de vuestro amante debieran agitarse, conmoverse, buscar las vuestras esparcidas en la naturaleza. ¡Ah!, no me quitéis esta ilusión tan dulce de una eternidad con vos y en vos.

Escribo sin ver. He venido; queria besaros la mano y marcharme. Me volvere sin recompensa; pero ¿no quedare bastante recompensado si os he demostrado cuanto os amo?
Son las nueve, os escribo que os amo. A lo menos os lo quiero escribir, pero no se si la pluma obedece a mi deseo. ¿no vendreis quiza para que yo os lo diga y me vaya corriendo?

Adios, mi Sofia, buenas noches.... ¿vuestro corazon no os dice que estoy aqui?
He aqui la primera vez que escribo en tinieblas: esta situacion deberia de inspirarme cosas rebosantes de amor. No siento sino una: que no puedo salir de aqui. La esperanza de veros un momento no me deja partir, y continuo hablandoos sin saber si mi pluma traza caracteres. En todos los puntos donde no haya nada escrito, leed que os amo.

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