lunes, 29 de noviembre de 2010

Carta de Leopoldo Lugones a Emilia Cadelago "Aglaura"

Miércoles 22. 1927

Mi dulzura: Una gripe, probablemente preludiada por aquella delgadez que en el Círculo me habías notado, y que era la expresión de un gran cansancio precedente, me retuvo casi una semana acostado y alrededor de diez días en mi soledad, hermosa al fin por ser enteramente tuya. Excedí, pues, tu pedido, ya que el día aquél fue precisamente de los peores. Además, fuera de esa vida en la ausencia, ya no me interesa nada. Convencido de que esto es definitivo, me dejo morir. Hé aquí todo. No hablé en aquel funeral porque nadie me vio para ello. Creen probablemente que les estorbo, lo que es falso y necio a la vez, pero tampoco me interesa refutarlo. La renuncia de la S.A .D.E. fue en cumplimiento de la palabra que tenía dada para cuando la dejase instalada en su local, con sus muebles y su existencia en seguro. Aunque me rechazaron la dimisión, insistí. Pero no abrigo la mínima intención de ausentarme a Europa ni a ninguna parte. No lo haría, mientras, mientras... O mejor dicho, aunque no conserve esperanza ninguna. Hablar de asuntos teosóficos, como tú quieres, no es posible por carta; ni tampoco darte la significación de la víbora que se muerde la cola. Sería demasiado largo, explicaría mal las cosas, y tal vez incurriría sin querer en el charlatanismo que tantos estragos ha hecho, y contra el cual te prevenía al ponerte en guardia contra ciertas conversaciones. Yo no soy teósofo, sino acaso otra cosa que no es de escribir. Y a esto debo limitarme. Debo, por más que tú seas un espíritu de excepción, capaz de entenderlo todo sin necesidad de hacerlo, como dices, por el sendero del dolor. Tú perteneces a una región más alta y más pura. No leas los libritos de vulgarización de esas cosas. Son confusos o vacíos. No te dirán nada. El Elogio de Leonardo no estaba aquí cuando me lo pediste, sino donde tengo guardado el tesoro que conservo de ti. Ya verás que está todo, que nada enajené porque habría sido como tirar pedazos de mi propia vida. Mi posición en la pedana del Círculo es una espera. La única, la de mi esperanza que no quiere morir. Pero hasta hoy fue inútil. Y tal vez mejor, porque verte de lejos me haría sufrir tanto, que tengo miedo de pensarlo siquiera. Ya ves, entretanto, que obedezco tu voluntad de que no te escriba recuerdos terribles. No lo haré, pues, y la peregrinación será para mí solo, allá donde tú sabes, para estrechar mentalmente sobre mis labios y mi corazón tus piecitos queridos que me niegas. Es mucho rigor, pero no tengo derecho de quejarme.

Te agradecí con toda mi alma dolorosa la florcita que me mandaste. Tiene ahora un color divino que ha tomado sólo para mí. Pero basta, como decías tú al llegar la hora de separarnos aquellas tardes. Tu carta llegó impregnada del perfume que le pusiste. Lo conserva y me entra hasta el alma con los besos que te doy allá donde pusiste remedio para los ojos. Y luego la acaricio largamente con aquella mano que hallaba en el jardín pichoncitos y perlas. Una embriaguez loca me invade como ahora mismo y la pantera se pone a rugir, solitaria, sedienta. Tanto, tanto mi amor! Mi único amor. Mi eterno amor... Te dijeron que la cadena se rompió? Fue la emoción que contenía ante la extraña. Yo también habría querido que la rompieras tú, y que a mí mismo me hicieras pedazos. Qué dicha habría sido. No recuerdo las iniciales que puse en aquel sobre. Sería alguna abreviatura de comedimiento. Qué decían? Cómo eran? Por qué te llamas ignorante por eso? No dijo el Dante, y con verdad, que el amor es la fuente de toda ciencia? Otra vez se ha cegado la fuente de los versos. Ya sabes por qué. Hay una forma de dolor, por decirlo así pasivo, que paraliza la mente. Así estoy desde hace muchos días, aunque el peregrino se arrodilla ante el ara, casi todos ellos, para hacerse la ilusión de escuchar un arrullo agonizante. Allá palpitaba la tórtola, gimiendo las delicias que la hacían morir. Y los panales de miel se derretían en dulzura. Y me repito, tanto, tanto, arrodillado así, las palabras del divino extravío. Por qué me dices que no estás linda? Es posible eso? Y sé que es lo contrario. Lo sé porque te veo y tengo adentro, tan claritos tus ojos de amor, tus cejas, tu boca devoradora, tus dientes, todo, todo! Y los lirios de tu cintura suavizan mis manos. Tu cintura que yo electricé y ungí, húmeda de mi amor. Perdóname mi alma. Me muero! Escríbeme en dos sobres. El de encima habrás de rotularlo así:

Sr. D. Enrique Morás - Biblioteca de Maestros - Consejo Nacional de Educación - Rodríguez Peña 935 - Ciudad.

Y no seas mala. Mandame aunque sea un hilito que hayas tenido atado a tus tobillos. Yo lo anudaré. Ven mi vida, mi amor. A beber mi sangre que se derrama.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Carta de Juan Rulfo a Clara Aparicio

Muchachita:
No puedo dejar pasar un día sin pensar en ti. Ayer soñé que tomaba tu carita entre mis manos y te besaba. Fue un dulce y suave sueño. Ayer también me acordé de que aquí habías nacido y bendije esta ciudad por eso, porque te había visto nacer.
No sé lo que está pasando dentro de mí; pero a cada momento siento que hay algo grande y noble por lo que se puede luchar y vivir. Ese algo grande, para mí, lo eres tú. Esto lo he sabido desde hace mucho, más ahora que estoy lejos lo he ratificado y comprendido.
Estuve leyendo hace rato a un tipo que se llama Walt Whitman y encontré una cosa que dice:

El que camina un minuto sin amor,
Camina amortajado hacia su propio funeral.

Y esto me hizo recordar que yo siempre anduve paseando mi amor por todas partes, hasta que te encontré a ti y te lo di enteramente.
Clara, mi madre murió hace 15 años; desde entonces, el único parecido que he encontrado con ella es Clara Aparicio, alguien a quien tú conoces, por lo cual vuelvo a suplicarte le digas me perdone si la quiero como la quiero y lo difícil que es para mí vivir sin ese cariño que ella tiene guardado en su corazón.
Mi madre se llamaba María Vizcaíno y estaba llena de bondad, tanta que su corazón no resintió aquella carga y reventó.
No, no es fácil querer mucho.

Juan

viernes, 19 de noviembre de 2010

Carta de Guillaume Apollinaire a su amada

Navidad. Mi amor, hoy recibí dos cartas tuyas -estoy contento, contento!. Hace frío de perros y un sol magnífico. Tengo salida del cuartel el primero de enero; te telegrafiaré las horas de llegada. Alístate!.

Tesoro mío, perdona mi tristeza de las últimas cartas. No recibí nada tuyo. hoy recibí tus cartas VIII y X. Me falta la IX. yo no volví a numerar las mías porque me pierdo. Les pongo fecha y escribo todos los días. Del estómago estoy bien, me curó el cinturón de franela. Los detalles de mi permiso no podrían ser más vagos. Sé que tendré 48 horas, 24 de las cuales se irán en el viaje. Llegaré a niza de noche seguramente. Pero ya te telegrafiaré todo eso. Me pides mayor precisión, cosa que me gusta mucho, pero en la vida militar muchas cosas son imprecisas para el soldado raso. Además, el lema aqui es: "no hay que tartar de entender!. Yo te adoro, mi amor. Te deseo. Me meto dentro de ti con toda mi fuerza. Te estrecho y te acuno en mis brazos. Lanzo como un dardo toda mi fuerza vital en ti. Tomo tus labios. Amor, te deseo tanto que me haces rugir. Ahora, contesto tu carta X: dejo de estar triste, amor mío, desde el momento en que me amas. Y ya no sé a qué maldades hacías alusión. Sin duda al egóismo de Memé. Qué ha dicho ella respecto a mi compromiso?. Lo sé bien mi amor, nada podrá separarnos, pero esos días yo estaba sin noticias de ti., no sé porqué me puse celoso tontamete y supuse que te habrías ido a Marsella sin decírmelo. Sí, mi amor, nuestras palabras se han intercambiado y personas como nosotros no faltan a su palabra. Tienes razón al regañarme. Me vuelvo como una bestia cuando dudo y me enloquezco. Te confiaré todo. Pero a menudo mi nerviosismo me arrastra y mi imaginación me arrebata.

Lou, que bien sabes decir las palabras que consuelan. Eres un instrumento de música exquisita. Tus melodías me transportan al cielo. Tú eres mi música, mi poesía, mis nueve musas, mis tres gracias. Sí, mi amor, regáñame, no tengo derecho de dudar, pues siendo libres el uno y el otro nos entregamos libremente y debemos pensar como piensas tú, para ser dignos el uno del otro. Sí, mi amor, no hablemos de nuestra felicidad. Voy a escribirle esta noche a Rouveyre que te ha visto varios veces, que he tratado de flirtear contigo pero que no ha resultado, que somos buenos amigos, eso es todo. De manera que tú puedes, si le escribes, hacerlo en ese tono. Además, no es necesario que le escribas. Yo creía que Janes Mortier se había ido. Sí, feliz navidad mi amor. Nuestra navidad es nuestro amor. Lo dices tú, poestisa archidivina.

Hasta luego mi amor, te beso con todo mi corazón, con toda mi fuerza, te amo y te amo toda.

Guillaume.

viernes, 12 de noviembre de 2010

Carta de Franz Liszt a la condesa D'agoult

Marie! Marie!
Oh, dejame repetir ese nombre cien veces, mil veces. Por tres días ha vivido en mi interior, oprimiéndome y quemándome... Eternidad en tus brazos... Cielo, infierno, todo, todo en tí y de nuevo en tí... Oh, déjame loco, insano... La común, prudente estrecha realidad, ya no es suficiente por más tiempo, debemos vivir con toda nuestra vivencia, amor, y toda nuestra congoja! ¿Me crees capaz o no, de sacrificio, de virtud, de moderación, de religiosidad? Esto es para vivirlo!!! El día en que puedas decirme con toda tu alma, con todo tu corazón, toda tu mente: "Franz, permitámonos borrar olvidar, olvidar para siempre, cada cosa incompleta, penosa, y acongojante en el pasado; permitámonos ser todo para el otro, porque ahora te entiendo y perdono tanto cuanto te amo" ese día, y puede ser pronto, volaremos lejos del mundo, y viviremos, amaremos y moriremos el uno por el otro solamente.

viernes, 5 de noviembre de 2010

Carta de Diderot a Sophie Volland

El resto de la noche se pasó bromeando acerca de mi paradoja... y yo decía : Los que en esta vida se han amado y se hacen enterrar en la misma sepultura, no son tan cándidos como se cree. Puede ser que sus cenizas se mezclen y se confundan, ¡quién sabe!...(...) ¡Ah, Sofia! Aún tendría yo la esperanza de tocaros , de sentiros, de amaros, de buscaros, de que nos uniéramos y nos confundiéramos después de esta existencia, de esta forma de la vida, si hubiera para nuestros principios una ley de afinidad; si nos estuviera reservada la suerte de formar un ser común , siendo ambos los componentes de un todo por los siglos de los siglos, si las moléculas disueltas de vuestro amante debieran agitarse, conmoverse, buscar las vuestras esparcidas en la naturaleza. ¡Ah!, no me quitéis esta ilusión tan dulce de una eternidad con vos y en vos.

Escribo sin ver. He venido; queria besaros la mano y marcharme. Me volvere sin recompensa; pero ¿no quedare bastante recompensado si os he demostrado cuanto os amo?
Son las nueve, os escribo que os amo. A lo menos os lo quiero escribir, pero no se si la pluma obedece a mi deseo. ¿no vendreis quiza para que yo os lo diga y me vaya corriendo?

Adios, mi Sofia, buenas noches.... ¿vuestro corazon no os dice que estoy aqui?
He aqui la primera vez que escribo en tinieblas: esta situacion deberia de inspirarme cosas rebosantes de amor. No siento sino una: que no puedo salir de aqui. La esperanza de veros un momento no me deja partir, y continuo hablandoos sin saber si mi pluma traza caracteres. En todos los puntos donde no haya nada escrito, leed que os amo.

jueves, 30 de septiembre de 2010

Carta de amor de Adolfo Bioy Casares a Elena Garro

Mi querida, aquí estoy recorriendo desorientado las tristes galerías del barco y no volví a Víctor Hugo. Sin embargo, te quiero más que a nadie... Desconsolado canto, fuera de tono, Juan Charrasqueado (pensando que no merezco esa letra, que no soy buen gallo, ni siquiera parrandero y jugador) y visito de vez en vez tu fotografía y tu firma en el pasaporte. Extraño las tardes de Víctor Hugo, el té de las seis y con adoración a Helena. Has poblado tanto mi vida en estos tiempos que si cierro los ojos y no pienso en nada aparecen tu imagen y tu voz. Ayer, cuando me dormía, así te vi y te oí de pronto: desperté sobresaltado y quedé muy acongojado, pensando en ti con mucha ternura y también en mí y en cómo vamos perdiendo todo. Te digo esto y en seguida me asusto: en los últimos días estuviste no solamente muy tierna conmigo sino también benévola e indulgente, pero no debo irritarte con melancolía; de todos modos cuando abra el sobre de tu carta (espero, por favor que me escribas) temblaré un poco. Ojalá que no me escribas diciéndome que todo se acabó y que es inútil seguir la correspondencia... Tú sabes que hay muchas cosas que no hicimos y que nos gustaría hacer juntos. Además, recuerda lo bien que nos entendemos cuando estamos juntos... recuerda cómo nos hemos divertido, cómo nos queremos. Y si a veces me pongo un poco sentimental, no te enojes demasiado... Me gustaría ser más inteligente o más certero, escribirte cartas maravillosas. Debo resignarme a conjugar el verbo amar, a repetir por milésima vez que nunca quise a nadie como te quiero a ti, que te admiro, que te respeto, que me gustas, que me diviertes, que me emocionas, que te adoro. Que el mundo sin ti, que ahora me toca, me deprime y que sería muy desdichado de no encontrarnos en el futuro. Te beso, mi amor, te pido perdón por mis necedades.

viernes, 24 de septiembre de 2010

Carta de la Zarina Alexandra al Zar Nicolás II de Rusia

30 de diciembre de 1915


De nuevo tú partes solo, y con el corazón oprimido yo te digo adiós. Por largo tiempo no tendré más ni tus besos ni tus caricias. Quisiera fundirme en ti, aprisionarte en mis brazos y hacerte sentir mi amor infinito. Tú eres mi vida, mi alma, y cada separación me causa un dolor inmenso, porque es ser desgarrada de lo que me es más querido y más sagrado. Adiós, mi ángel, esposo de mi corazón. Envidio a mis flores porque ellas te acompañarán. Te encierro fuertemente dentro de mi pecho; beso cada objeto querido con un tierno amor. ¡Que Dios te bendiga y te guarde de todo mal; que él te dirija y te preserve del peligro durante este nuevo año; que él nos dé la gloria y una paz sólida en recompensa por todo lo que esta guerra te cuesta! Yo te beso tiernamente y trato de olvidar todo mirando tus queridos ojos. Poso mi cabeza fatigada sobre tu adorado pecho. Esta mañana he tratado de calmarme y de cobrar fuerzas para enfrentar la separación. Hasta pronto, mi pequeño pájaro, mi sol, mi marido. Por siempre, tu mujer y tu amiga hasta la muerte.

viernes, 17 de septiembre de 2010

Carta de Juan Domingo Perón a Eva Perón

14 de Octubre de 1945

Mi adorable tesoro: Sólo cuando estamos apartados de quienes amamos, sabemos cuanto les amamos. Desde que te dejé ahí, con el mayor dolor que se pueda imaginar, no he podido sosegar mi desdichado corazón. Ahora sé cuánto te amo y que no puedo vivir sin ti. Esta inmensa soledad está llena de tu presencia. Escribí hoy a Farrell (el presidente), pidiéndole acelerara mi excedencia y, tan pronto salga de aquí, nos casaremos y nos iremos a vivir en paz a cualquier sitio….. Desde casa me trajeron aquí, a Martín García, y no sé porqué estoy aquí ni me dicen nada. ¿Qué te parecen Farrell y Avalos? ¡Qué par de bastardos, hacer esto con su amigo! Así es la vida. Lo primero que hice al llegar fue escribirte. No pierdas los nervios ni descuides tu salud en mi ausencia hasta que vuelva. Estaría más tranquilo si supiera que no corres peligro y estás bien. Díle, por favor a Mercante que hable con Farrell para saber si autorizan que nos vayamos a Chubut. Creo también, que tendrías que poner en marcha algún tipo de papeleo legal….. Ten mucha calma. Mazza te informará de cómo va todo. Haré lo posible por regresar a Buenos Aires……..Si se acepta mi excedencia nos casaremos al día siguiente y si no, ya lo arreglaré todo de una manera u otra, pero sea lo que sea, pondremos fin a tu vulnerable situación. Amor mío, tengo en mi cuarto aquellas pequeñas fotos tuyas y las contemplo todos los día con los ojos húmedos. Que no te pase nada o de lo contrario mi vida habrá acabado. Cuídate mucho y no te preocupes por mí, pero quiéreme mucho porque necesito tu amor más que nunca…….Escribiré un libro sobre todo esto…..y ya veré entonces quién tenía razón. Lo malo de este tiempo y especialmente de este país, es la existencia de tantos idiotas, y como sabes, un idiota es peor que un canalla. Bueno mi vida, me gustaría seguir escribiendo todo el día pero Mazza te contará más de lo que yo te pueda decir. La lancha llegará dentro de media hora. Mis últimas palabras en esta carta serán para pedirte calma. Muchos, muchísimos besos a mi queridísima chinita. Perón

viernes, 10 de septiembre de 2010

Carta de Lord Byron a Caroline Lamb

Agosto de 1812

Mi muy querida Caroline,
Si las lágrimas, que usted vio y sabe que no soy aficionado a verter, si la agitación en la cual me separé de usted, agitación que usted debe haber percibido a través de todo este tenso, nerviosísimo proceso, no comenzaron hasta que el momento de dejarle se acercó, si todo lo que he dicho y hecho, y estoy aún preparado para decir y hacer, no han probado suficientemente cuáles son y serán mis sentimientos verdaderos siempre hacia usted, mi amor, no tengo ninguna otra prueba a ofrecer.

Dios sabe que deseo verla feliz, y cuando renuncié a usted, o mejor dicho cuando usted por un sentido del deber a su marido y madre renunció a mí, usted deberá reconocer la verdad de lo que de nuevo prometo y hago voto, que ninguna otra en palabra o hecho ocupará el lugar en mi afecto, que es y será consagrado a usted hasta el fin de mi existencia.

Nunca supe hasta este momento, la locura de mi queridísima y más amada amiga. No puedo expresarme, éste no es tiempo para palabras, pero encontraré orgullo y un placer melancólico, en el sufrimiento que usted usted misma apenas puede concebir, para usted ponga no conocerlo. Ahora debo salir con el corazón cargado, porque apareciendo esta tarde detendré cualquier historia absurda que los acontecimientos de hoy pudieran originar. Usted piensa ahora que soy frío y severo, y ingenioso -otros pensarán igual, hasta su madre- esa madre a quien debimos sacrificar mucho de hecho, más, mucho más en mi caso, de lo que ella sepa o pueda jamás imaginarse.

"Prometer no amarla"
Ah, Caroline, está más allá de la promesa, pero atribuya todas las concesiones al motivo apropiado y nunca deje de sentir todo que usted ya ha comprobado, y más que puede ser sabido siempre por mi propio corazón, quizás el suyo.

Quiera Dios protegerle, perdonarle y bendecirle, siempre y aún más que siempre

Su tan apegado



BYRON

viernes, 3 de septiembre de 2010

Carta de Franz Kafka

Fräulein Felice!
Te pediré un favor que suena completamente loco, y que yo consideraría como tal si fuera quien recibe la carta. Es también el más grande test al que aún la más amable persona puede ser sometida. Bien, el favor es que me escribas una vez por semana, así tu carta llega el domingo, porque no puedo resistir tus cartas diarias, soy incapaz de resistirlas.
Por ejemplo, yo respondo una de tus cartas, luego estoy acostado, aparentemente en calma, pero mi corazón late a lo largo de mi cuerpo entero y sólo es consciente de ti.
Yo te pertenezco, realmente no hay otra manera de expresarlo, aunque no es suficientemente adecuada. Por esta importante razón no quiero saber qué estás usando; me confunde mucho y no puedo lidiar con mi vida; y por esto es que no quiero saber que tu me tienes cariño. Si lo hice, ¿cómo pude, tonto de mí, permanecer sentado en mi oficina, o aquí en mi casa, en vez de saltar dentro de un tren con los ojos cerrados y abrirlos solamente cuando esté contigo?
Oh, hay una lamentable, triste razón para no hacerlo. Para ser breve: mi salud es apenas suficiente para seguir solo, pero no es buena para casarme, y dejemos a un lado a la paternidad. Aún cuando leo tus cartas, paso por alto hasta lo que no puede serlo.
¡Si sólo tuviera tu respuesta ahora y cuán horriblemente te atormento, y cómo te obligo, en la quietud de tu cuarto, a leer esta carta, tan desagradable como jamás ha estado en tu escritorio! ¡Honestamente, esto me golpea por momentos y quedo preso como un espectro de tu feliz nombre! Si sólo hubiera despachado carta el sábado, en la cual hubiera implorado que jamás me escribieras de nuevo, y en la cual te hubiera hecho una promesa similar.
Oh Señor, qué me impidió enviar esa carta? Todo estará bien. Pero, ¿hay una solución tranquila ahora? ¿Ayudará si nos escribimos una vez a la semana?
No, si mi sufrimiento puede ser curado por algo semejante, quiere decir que no es serio. Y ya preveo que seré incapaz de soportar aún las cartas dominicales. Y así, para compensar por la oportunidad deesperdiciada el sábado, te demando con la energía que me queda, en el final de esta carta: Si valoramos nuestras vidas, permitámonos abandonar todo.
¿Pienso que debo firmar "tuyo" ? No, nada podría ser más falso. No, yo seré siempre esclavo de mí mismo, eso es lo que soy, y debo tratar de vivir con eso.
Franz

lunes, 31 de mayo de 2010

Carta de Henry Miller a Anaïs Nin.

Terriblemente, terriblemente vivo, afligido, absolutamente consciente de que te necesito..He de verte, te veo brillante y maravillosa y al mismo tiempo le he escrito a June y me siento desgarrado, pero tú lo entenderás, debes entenderlo. Anais, no te apartes de mí. me envuelves como una llama brillante. Anais, por Dios, si supieras lo que siento en este momento. Quiero conocerte mejor. Te quiero. Te quise cuando viniste a sentarte en mi cama -esa segunda tarde fue toda como una cálida neblina- y de nuevo oigo cómo pronuncias mi nombre, con ese extraño acento tuyo. Despiertas en mí tal mezcla de sentimientos que no sé cómo acercarme a ti. Ven a mí, aproxímate a mí, será de lo más hermoso, te lo prometo. No sabes cuánto me gusta tu franqueza, es casi humildad. Sería incapaz de oponerme a ella. Esta noche he pensado que debería estar casado con una mujer como tú. O es que el amor, al principio inspira siempre esos pensamientos?. No temo que quieras herirme. Veo que tú también posees fuerza, de distinto orden, más escurridiza. No, no te romperás. Dije muchas tonterias sobre tu fragilidad. Siempre he sentido un poco de vergûenza, pero la última vez menos. Acabará desapareciendo toda.

Tienes un sentido del humor delicioso; lo adoro. Quiero verte reir siempre. Te lo mereces. He pensado en sitios a donde deberíamos ir juntos, sitios oscuros, aquí y allí, en París, por el simple hecho de decir "aquí vine con Anais", "aquí comimos, bailamos o nos emborrachamos juntos". Ay!, verte borracha alguna vez, qué privilegio!, cási me da miedo de proponértelo; pero Anais, cuando pienso cómo aprietas contra mí, cuán ansiosamente abres las piernas y qué humeda estás, Dios, me vuelvo loco de pensar en cómo serías cuando todo se disuelve. Ayer pensé en ti, en cómo ciñes las piernas en torno a mí, de pie, en cómo se tambalea la habitación, en cómo caigo sobre ti en la oscuridad sin saber nada. Y me estremecí y gemí de placer. Pienso que si he de pasar todo el fin de semana sin verte, resultará intolerable. Si es preciso, iré a Versailles el domingo - lo que sea, pero he de verte. No temas tratarme con frialdad. Me bastará con estar cerca de ti, con mirarte admirado. Te quiero, eso es todo.

miércoles, 26 de mayo de 2010

Carta de Carlos Marx a Jenny

Querida mía:

De nuevo te escribo porque me encuentro solo y porque me apena siempre tener que charlar contigo sin que lo sepas ni me oigas, ni puedas contestarme. Por más malo que sea tu retrato, me sirve perfectamente, y, ahora comprendo por qué perfectamente, y, ahora comprendo por qué hasta las "lóbregas madonnas", las más imperfectas imágenes de la Madre de Dios, podían encontrar celosos y hasta más numerosos admiradores que las imágenes buenas. En todo caso, ninguna de esas oscuras imágenes de madonna ha sido tan besada, ninguna ha sido mirada con tanta veneración y enternecimiento, ni adorada tanto como esta foto tuya, que si bien no es lóbrega, sí es sombría, y en modo alguno representa tu hermoso, encantador y "dulce" rostro que parece haber sido creado para los besos. Yo perfecciono lo que estamparon mal los rayos del sol y llego a la conclusión que mi vista, por muy descuidada que esté por la vista, por muy descuidada que esté por la luz del quinqué, y el humo del tabaco, es capaz de representar imágenes no sólo en sueños, sino también en la realidad.

Te veo, siento, toda delante de mí, como de carne y hueso... el falso y vacío mundo se forma una idea superficial y equivocada de las personas. ¿Quién entre mis numerosos calumniadores y maldicientes enemigos me ha reprochado alguna vez valer para el papel de primer galán en cualquier teatro de segunda categoría? Pero es que soy así. Si esos canallas tuvieron siquiera una gota de sentido del humor, habrían garrapateado en el anverso "relaciones de producción y cambio" y en el reverso me habrían dibujado postrado a tus pies, "mire este dibujo y el otro", rezaría la inscripción. Pero los canallas son tontos y seguirán siendo necios in secula seculorum.*

La separación temporal es útil ya que la comunicación constante origina la apariencia de monotonía que lima la diferencia entre las cosas. Hasta las torres de cerca no parecen tan altas, mientras las minucias de la vida diaria, al tropezar con ellas crecen desmesuradamente. Lo mismo sucede con las pasiones: los hábitos consuetudinarios, que como resultado de la proximidad se apoderan del hombre por entero y toman forma de pasión, dejan de existir tan pronto desaparece del campo visual su objeto directo. Las pasiones profundas, que como resultado de la cercanía de su objetivo se convierten en hábitos consuetudinarios, crecen y recuperan su vigor bajo el mágico influjo de la ausencia.

Así es mi amor. Al punto que nos separa el espacio, me convenzo de que el tiempo le sirve a mi amor tan solo para lo que el sol y la lluvia le sirven a la planta: para que crezca. Mi amor por ti, cuando te encuentras lejos de mí, se presenta tal y como es en realidad: como un gigante; en él se concentra toda mi energía espiritual y todo el vigor de mis sentimientos.

Adiós, querida mía, te mando a ti y a nuestras hijas miles y miles de besos.


Tu Carlos.

domingo, 16 de mayo de 2010

Carta de Auguste Rodin a Camille Claudel

Mi feroz amiga,

Mi pobre cabeza está muy enferma y ya no puedo levantarme por la mañana. Esta tarde he recorrido (horas) sin encontrarte nuestros lugares. ¡qué dulce me resultaría la muerte! Y qué larga es mi agonía. Por qué no me has esperado en el taller. ¿Dónde vas? cuánto dolor me estaba destinado. Tengo momentos de amnesia en los que sufro menos, pero hoy el dolor permanece implacable. Camille, mi bienamada a pesar de todo, a pesar de la locura que siento acercarse y que será obra tuya, si esto continúa. ¿Por qué no me crees? Abandono mi salón, la escultura. Si pudiera irme a cualquier parte, a un país en el que olvidara, pero no existe. Hay momentos en que francamente creo que te olvidaría. Pero de repente, siento tu terrible poder. Ten piedad malvada. Ya no puedo más, no puedo pasar otro día sin verte. De lo contrario, la locura atroz. Se acabó, ya no trabajo, divinidad maléfica, y sin embargo te quiero con furor.

Mi Camille, ten la seguridad de que no tengo ninguna amiga, y de que toda mi alma te pertenece.

domingo, 9 de mayo de 2010

Carta de Federico Chopin a Delfina Potocka (fragmento)

Fidelina, mi única, única amada: Te aburriré de nuevo con mis reflexiones sobre inspiración y creatividad, pero como te habrás dado cuenta, estas reflexiones están directamente ligadas a tí.He reflexionado largamente sobre la inspiración y la creatividad, y lenta, lentamente descubrí la naturaleza esencial de estos dones.La inspiración y la creatividad vienen a mí sólo cuando me abstengo de una mujer por un largo período.Cuando, con pasión, he vaciado mi fluído en una mujer hasta secarme, la inspiración me rehuye y las ideas no avanzan en mi mente. ¡Considera cuán extraño y maravilloso es que las mismas energías que van a fertilizar a una mujer y crear un ser humano puedan destinarse a crear una obra de arte! Y aún un hombre gasta el precioso fluído de la vida por un momento de éxtasis [...]

viernes, 5 de marzo de 2010

No todo lo que vaga errante esta perdido

Te invito a vivir el amor .
Pero el amor sin fronteras .
El amor todabia no descripto por poeta alguno .
El amor sin limites ni condiciones .
Aquel que se plantean dos seres que caminan errantes por la vida , siguiendo sin razon alguna un mismo sentido y direccion , contemplando sin saberlo un mismo punto en el horizonte y sin darse cuenta que el haber sido compañeros de viaje , no solo les salvo la vida , sino que hizo de su mundo , un lugar mas bello .

Maxi

sábado, 30 de enero de 2010

Al menos yo conocí el Amor

Bebi de la copa del olvido y lo unico que logrè fue recordarte.


Los recuerdos de nuestro amor maravilloso son los que mas me lastiman, al recordarlos me siento morir de la rabia, realmente no sabia quien eras, jamàs imaginè que me mentias y jamàs imaginè que cada palabra tuya fuera una hipocrecia. Odio reconocer que te amaba con todo el amor que nunca habia sentido antes de ti. Odio reconocer que tu traiciòn me hundiò en la melancolia, me hundio en el dolor mas profundo que puede sentir una mujer enamorada.


Me hiciste en mil pedazos el corazòn y destruiste mi alma, mis anhelos, mis propòsitos, mis ilusiones, mi ser, mi vida, mi todo y me dejaste sin nada, sin nada para dar, sin nada que esperar. Soy un ser vivo que esta muerto por dentro.


Te odio con todas mis fuerzas. Maldigo aquella noche en que te conoci.


Porque desde entonces me converti en una mujer llena de desdichas, llena de huellas que saben a traiciòn y a mentiras.


Sè que dices a todos que muero por ti, sè que mi dolor te causa alegria y satisfacciòn, al final llego a la conclusiòn que eres un ser màs triste que yo. Porque tu has vivido para destruirme, porque eres un ser superficial, al menos yo conoci el amor aunque fueran tan solo fantasias.

Piccolita

martes, 26 de enero de 2010

¡Hola!

Te escribo este cuento para que te acuerdes de todos los segundos, minutos, horas y meses que quisiera pasar contigo. Eres como el oxígeno que me da vida, tu imagen es la portada de mi archivador mental.

Esta simple y triste hoja, que no tiene vida y que todo el mundo usa para escribir sobre ella, es también la forma de desahogarse y de dibujar cosas muy bellas, para que la dejes encima de la mesa de estudio olvidada, para que te “chulees” delante de tus amigos de lo que te decía, dijo y dirá alguien que te quiere. Este papel, letras, frases ridículas y “mogollón” de tinta son toda una fantasía que, vale más que mil palabras para que, cuando te acuerdes de la persona que te quiere, y no esté ahí cerca para darte calor o quitarte el viento, este folio lo haga; para que cuando estés en un mal sueño, yo sea tu salvadora, y para que en tus sueños bonitos sea yo tu princesa.

Un beso

Goizeder

miércoles, 20 de enero de 2010

Carta de Adriana

Si lo ven por ahi
diganle por favor
que cada dia muero
un poco mas sin el
que me falta la luz de su amor
su presencia, su risa, y su voz
y que ya no puedo mas vivir asi
si lo ven por ahi
diganle por favor
que lento pasa el tiempo sin su amor
su presencia, su risa, su voz
y que ya no puedo vivir sin ti
diganle que estoy muriendo
poco poco sin su amor
que mis penas estan creciendo por dentro
y no miro salir el sol
diganle que ya no puedo mas
con esta soledad

(Para una persona especial;de:Adriana)

domingo, 17 de enero de 2010

Carta

te escribo en una hojita de papel
caída del cuaderno del hijo
con una baca un burro
sumas restas

esta carta que enviaré jamás
tiene delicias y tristezas
y cuando la leías
te ponías muy dulce

porque yo no escribía nada
pero cantaban los pájaros
azules de la izquierda

volaban a tu sombra y callaban
con los ojos abiertos
como memorias en la noche

Juan Gelman