domingo, 27 de septiembre de 2009

Carta de Beethoven a su amada

Incluso cuando estoy en cama mis pensamientos van a hacia ti, mi eternamente querida, ahora y entonces alegremente, después otra vez tristemente, esperando para saber si el Destino oirá nuestra plegaria, para hacer frente a vida que debo vivir en conjunto contigo o nunca verte. Sí, estoy resuelto a ser un extranjero vagabundo hasta que pueda volar a tus brazos y decir que he encontrado mi hogar verdadero con usted y envuelto en tus brazos puedo dejar que mi alma flote hasta el reino de almas bendecidos. Ay!, desafortunadamente debe ser así. Debes estar tranquila, tanto más pues sabes que te soy fiel; ninguna otra mujer podrá nunca poseer mi corazón, nunca, nunca. Oh Dios, por qué debe uno ser separado de aquella que le es tan querida. Para más, mi vida en Viena es actualmente desgraciada.Tu amor me ha hecho el más feliz y el más infeliz de los mortales. A mi edad necesito estabilidad y regularidad en mi vida, puede esto coexistir con nuestra relación? Ángel, acabo de oír que va el correo cada día, y por lo tanto debo cerrar ésta, de modo que puedas recibirla la inmediatamente. Mantente tranquila; solamente al considerar tranquilamente nuestras vidas podremos alcanzar nuestro propósito de vivir juntos. Mantente tranquila, amame, hoy, ayer. Qué nostalgia llena de lágrimas por tí, por tí, por tí, mi vida, mi todo. Todos los buenos deseos a tí. Oh, continúa amándome, nunca juzgues mal el corazón fiel de tu amado.
Siempre tuyo
Siempre mía
Siempre de ambos

sábado, 12 de septiembre de 2009

Quisiera volar hacia ti

Mi querido amor, mi vida, mi amor...

Todo en esta noche me invita a escribirte una carta, una de esas cartas que tanto esperas y que por momentos llena nuestras vidas.

En noches como estas, puedo volar muy lejos para ir a tu encuentro. Son muchas las noches que me paso soñando con el momento de abrazarte, de besar tus labios y decirte al oído cuanto te extraño. Esta noche me siento muy poeta, como una ave que quiere emprender su vuelo y posarse en tu ventana para ver como duermes, saber así si me sueñas, y si mi nombre pronuncias sin quererlo.

¡Cómo me gustaría estar en ese sueño!
Acostarme a tu lado y verte dormir, escuchar tu corazón como late por mí, es que nos amamos mucho y esos deseos son muy legítimos, nos deseamos amor.

En esta noche, me gustaría ser una poeta, una persona que escriba lindas letras, pero sólo salen frases de mi corazón, frases que quizás son muy repetidas, pero que siempre nos ponen contentos el corazón.

Amor, qué feliz sería si esta noche pudiera ser un cometa y volar allí donde tú estas, allí donde siempre me esperas, donde sé que me amas a solas y en silencio. Mi amor maravilloso, no hay un día que te ame menos, no hay paredes o libros que no lleven nuestra historia, amor de mucho tiempo, amor que no se derrumba al primer temporal, es amor fiel y bendecido, y cada vez me convenzo más que es así o tú no estarías conmigo...

Hoy, esta noche, quisiera estar a tu lado, jugar con tus cabellos, reír hasta de lo más tonto. Y es que el amor nos vuelve locos y no nos importa el resto, además si tú me amas y yo te amo ¿qué más puedo pedir?... Todo me lo has dado, todo te lo he entregado, sólo tú tienes la llave de mi corazón.

Esta carta sólo nació de estar pensando en ti, de soñarte, de anhelar estar contigo... confío que un día alguien toque mi puerta o suene mi teléfono y seas tú, mi soñado y eterno amor.

Quédate con esta carta, yo media dormida me quedo con todo el amor que nos envuelve y nos llena de aromas a rosas nuestros corazones...

Te amo.

Autor: Shoshan

domingo, 6 de septiembre de 2009

Carta de Napoleón a Josefina

No he pasado un día sin amarte; no he pasado una noche sin estrecharte en mis brazos; no he tomado una taza de té sin maldecir la gloria y la ambición, que me tienen alejado del alma de mi vida. En medio de las tareas, a la cabeza de las tropas, al recorrer los campos, mi adorable josefina está sola en mi corazón, ocupa mi espíritu, absorbe mi pensamiento. Si me alejo de ti con la rapidez de la corriente del Ródano es para volverte a ver más pronto. Si, en plena noche, me levanto para trabajar, es porque ello puede adelantar en algunos días la llegada de mi dulce amiga, y no obstante, en tu carta del 23, del 26 Ventoso, me tratas de vous. ¡Tú misma me tratas de usted! ¡Ah, malvada! ¿Cómo has podido escribir esa carta? ¡Qué fría es!... ¡Ah, qué sucederá dentro de 15 días!... Adiós, mujer, tormento, dicha, esperanza y alma de mi vida, que amo, que temo, que me inspira sentimientos tiernos que me llaman a la Naturaleza y movimientos impetuosos tan volcánicos como el trueno. Yo no te pido amor eterno ni fidelidad, sino solamente…verdad, franqueza sin limites. El día en que digas te amo menos será el último de mi amor o el último de mi vida. Si mi corazón fuese bastante vil para amar sin ser correspondido lo destrozaría con mis dientes. ¡Josefina! ¡Josefina! Acuérdate de lo que te he dicho algunas veces: la Naturaleza me ha dado un alma fuerte y decidida. Ella te ha hecho de encaje y gasa. ¿Has dejado de amarme?...

Napoleón Bonaparte